
C. López se inició en la fotografía analógica con una antigua cámara compacta Canon que pertenecía a su madre. Más tarde pasó a una Olympus OM-10 y dio el salto al formato digital con una Fujifilm X-T10. Actualmente, fotografía a su hijo y sus viajes con una Ricoh GR II y una Fujifilm X-T4.